Nebraska. Una simple historia.

Hay directores a los que no le hacen falta grandes efectos especiales, ni el 3D, ni una historia épica para conseguir una buena película. Un ejemplo de ellos es Alexander Payne , un director de Nebraska que con un mínimo detalle logra realizar un film ejemplar. No hace falta recordar su filmografía. Se puede consultar fácilmente. Es mejor centrarse en esta última pieza de su carrera. El cineasta, vuelve a sus orígenes, a su Estado, para transmitirnos, como mejor sabe, lo que desea. Nebraska, además de ser su lugar de nacimiento, es el título que da nombre a su nueva película. Una historia mínima, rural, de pueblo, estadounidense y universal. El punto de partida es simple. Un hombre mayor recibe por correspondencia una promoción tan antigua como el sorteo de un millón de dólares con la suscripción a una colección de enciclopedia. Y está dispuesto, pese a quien le pese, a hacerse con él. ¿El punto de partida de una comedia? ¿De una película de acción? ¿De un drama? Podría. Pero sim...