Maps to the stars

En el panorama de directores norteamericanos pertenecientes al mundo de Hollywood es facil perderse. Los hay que están dentro del sistema (y son el sistema, cuando empezaron fuera de él), como Steven Spielberg o George Lucas, y otros que parecen mantener cierta independencia, como Gus Van Sant o David Cronenberg, que parece que juegan al gato y al ratón y que se pierden en este mundo. Tanto que a veces uno requiere de un mapa para seguirles la pista. De hecho, Cronenberg lleva unos años apartado ya del cine de género que le hizo famoso. Algunos incluso afirman que se ha vendido a las historias fáciles con personajes más reconocibles y menos torturados, aunque si leen las últimas películas no parece que sus afirmaciones sean muy exactas. En A history of violence (2005) y Eastern Promises (2007) ya no había gente loca, pero sí gente con un pasado turbio. La cámara se a...