Un camino largo y (poco) agradable

No hay nada agradable en la historia de El camí més llarg per tornar a casa y pese a todo el espectador sale con una buena sensación del cine. No hay nada agradable cuando la historia es bien simple: Joel, sale de casa para llevar al perro al veterinario y no encuentra sus llaves. A partir de esto el público sigue al protagonista a lo largo de un día que empezó mal y sigue igual. Cada encuentro, cada vicisitud con la que se encuentra va a complicarle su día. No hay nada agradable en el propio Joel. Es un ser desaliñado, apesadumbrado y que en todo el día durante el que transcurre el film no parece mostrar mucha simpatía para con los quien le rodean. La cámara en cambio se pega a él, a su espalda, a su cara, a sus heridas y, así, a sus sentimientos que poco a poco se van desentramando. No hay nada agradable en la situación de Joel. El espectador va descubriendo a medida que avanza la película como ha llegado a convertirse en la persona que vemos y como va avanzando par...