'La bestia' de Bonello: una experiencia que invita a sentir
La Bête de Bertrand Bonello es exactamente esto. Una bestia cinematográfica en sí misma que crece en cada escena y hasta da la impresión de que coge diversas formas y se hace física hasta el punto de poder tocar a sus personajes y respirar al unísono. Desde su escena inicial con una Léa Seydoux en un gran croma verde, el realizador parece preparar al espectador hacia un mundo que son varios, los que él quiera y el espectador pueda ver, y en el que parece caber todo. Se abre y se expande más allá de la trama , la imagen, los cuerpos y lo cinematográfico, convirtiendo su visionado en algo genuinamente sensorial. La hiperadjetivación precedente es acorde a lo que hace Bonello con su cámara, que en ocasiones se tambalea con la temerosa respiración de su protagonista , o se acerca a sus manos en unos planos detalle hasta el punto que el espectador parece sentir la mano del actor ( George MacKay ) sobre la suya en vez de sobre la actriz. A eso se le añaden las lecturas metacinemat...