'The brutalist', una impresionante película a nivel visual que desbarranca
Analizar The brutalist casi que requiere separar partes. Como la película. La primera es una película que captura, especialmente, por su imagen. Desde la llegada del barco László Tóth ( Adrien Brody ) a Ellis Island, con un plano de la estatua de la libertad que viene a resumir de lo que la película, hasta que llega el intermedio, plano a plano es un canto a la buena fotografía, a la técnica, a los 70mm y a la VistaVision . Los planos valen por sí solos. El cineasta Brady Corbet demuestra que una película así merece la pena ser vista en pantalla grande, con algo de grano, para poder ponerse en la piel de lo que sucede y devolviendo al cine su majestuosidad. En la s egunda parte también se deja notar. El viaje a las curvas de mármol de Carrara , la fiesta final e incluso el momento previo al epílogo están cargados de emoción, decadencia y brutalidad. Y ya cuando el epílogo recorre el edificio monumental que ha creado el protagonista y se explica su significado, uno puede ve...